En estos tiempos que no entendemos mas que de ir deprisa y llegar lo antes posible a los sitios,
llama la atención estas personas que aun tienen esa parsimonia y toman la vida como en realidad la vivían antiguamente.
Me recordó las historias que me cuentan aquí en el pueblo, que trabajaban mucho pues se tenían que desplazar caminando o en sus caballerías km.y km. Los trabajos eran hechos con herramientas que tenían que poner ellos toda su fuerza, y las mujeres ayudando en el campo y luego hacer todas las faenas de la casa, las comidas a la lumbre, lavar al lavadero público, cargadas siempre de cestos que algunas los cargaban a la cabeza, (yo las veía los primeros años de venir al pueblo) y alucinaba.
Eso si, la trilla me encantaba, todos juntos, arreglando esa parva y el que manejaba el trillo cuidando que las mulas no se salieran del camino marcado. Que corridas cuando tenían extendida la parva y venia una nube con malas intenciones y la tenían que amontonar y tapar como podían.
Me cuentan sus vivencias de juventud y algunas veces siento envidia sana de lo que se reían con cualquier cosa, cantaban mucho y gastaban bromas..........